Al dejarte, pampa mìa,
ojos y alma se me llenan
con el verde de tu pasto
y el temblor de las estrellas;
con el canto de los vientos
y el sollozar de viguelas
que me alegraron a veces
y otras me hicieron llorar.
Adiòs... Pampa mìa...
Me voy camino de la esperanza.
Adiòs, llanuras que he galopado,
sendas, lomas y quebradas,
lugares donde he sonado.
Yo he de volver a tu suelo
cuando presienta
que mi alma escapa
como paloma, hasta el cielo.
Adiòs... Pampa querida... Adiòs.